La maldición de la inteligencia

La semana pasada me compré, por fin, un libro que venía queriendo desde hacía tiempo: La maldición de la inteligencia de Carmen Sanz Chacón. Escrito por esta reconocida psicóloga clínica, especializada en Superdotación y Altas Capacidades, es ante todo, un manual de concienciación para padres, profesores y educadores (y por qué no, para todos aquellos interesados en el tema).

¿Ser inteligente puede ser un problema?

Esta misma pregunta me ha saltado millones de veces. A menudo los más capaces presentan dificultades de relación y se les diagnostican enfermedades y trastornos. Y es que, aunque la inteligencia no es una maldición, sí puede convertirse en un problema. No haré un análisis exhaustivo del libro -me lo acabé en apenas tres días, he de decir que engancha bastante- para así animaros a leerlo, pero sí destacaré ciertos puntos que creo que la autora quería hacer llegar al lector.

  1. Abrirse a los demás. Con frecuencia los superdotados tienden a aislarse, ya sea por timidez, pereza o por la hipersensibilidad emocional que les caracteriza. Debemos ayudarles a no encerrarse en sí mismos y a ver la riqueza de las relaciones sociales. Los demás no son tan aburridos como estas personas pueden llegar a pensar.
  2. Escuchar se convierte en tu gran aliado: es la mejor herramienta de aprendizaje y socialización.
  3. Pedir ayuda cuando se necesita. No hay peor pensamiento que creer que no necesitas a nadie.
  4. Las niñas y las mujeres con altas capacidades suelen mostrar comportamientos distintos a los varones. Partimos de una sociedad en la que se ha venido exigiendo mucho más a las mujeres, y esto también se refleja entre las más capaces.
  5. Los centros especializados en altas capacidades son casi inexistentes. ¿Por qué decimos sí a las escuelas para los menos capaces y no para nuestros alumnos brillantes?

Pros y contras de “La maldición de la inteligencia”.

En ningún caso mi intención es hacer publicidad de este libro, pero sí me parece importante destacar qué es lo que me ha gustado y lo que no, más allá de lo comentado anteriormente.

Qué me ha gustado

  • La facilidad de lectura y el lenguaje adaptado a todos los públicos, sin exceso de tecnicismos.
  • La preocupación de Sanz Chacón por este tema y su capacidad de ponernos en la piel de este colectivo.

Qué no me ha gustado

  • Gran parte de “La maldición de la inteligencia” puede leerse, de una u otra manera, en el propio blog de la autora.
  • Muy relacionado con el punto anterior, echo de menos más especificidad y entrar más aún en la materia. Por ejemplo, se podrían haber contado casos reales de cómo afecta que tu pareja sea superdotada.

¡Os invito a leerlo y que me deis vuestra opinión!

 

 

 

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Un trato especial para las altas capacidades

Leyendo diversos artículos y libros que tratan el tema de los niños con altas capacidades, con frecuencia me encuentro ante un debate que viene siendo habitual desde principios del siglo XX y que parecer ser que hoy en día sigue a flor de piel: ¿qué se considera y qué no se considera alta capacidad? ¿Debemos actuar de un modo diferente ante los alumnos que presentan mayor inteligencia? Aunque no exista una respuesta unánime, pudiendo encontrar disparidad de opiniones respecto a este tema y después de haberlo criticado duramente en este post, personalmente me decanto por los criterios seguidos por Javier Tourón.

Este especialista en educación e inteligencia reflexiona sobre diversas cuestiones, como el método de diagnóstico y detección del colectivo de alto rendimiento, así como su posterior “tratamiento” y potenciación de habilidades. Tourón, de una manera acertada, nos plantea la problemática existente en múltiples centros educativos a la hora de tratar a sus alumnos en función del talento que presenten en las materias. ¿Por qué debemos impartir de manera similar las lecciones a niños que presentan un mayor nivel de madurez que el 90% de sus compañeros? Aunque un primer paso para una perfecta educación sería la correcta detección, de la cual hablaré en próximas entradas, un acertado procedimiento e individualización son cruciales para un óptimo desarrollo del alumno.

Detección -> diagnóstico -> individualización -> optimización

Hace unos días yo misma me preguntaba por qué un estudiante debía esperar al resto de su clase para poder así, camuflarse con la media. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme con este post sobre el Talent Search en el que el Dr. Tourón pone un símil muy oportuno para este caso: es absurdo que alguien que salta una barra de 225 cm tenga que esperar a uno que apenas puede saltar una de 100 cm hasta que éste le iguale. Seguimos con el caso de igualar por lo bajo, y no evolucionamos.

Desafortunadamente muchas personas tienden a creer que este intento por individualizar la educación es un acto de egocentrismo por parte del colectivo de alta capacidad que merma la atención del resto de individuos. Nada más lejos de la realidad, la individualización debería enfocarse desde un punto de vista productivo, cuyo objeto no es otro que el de optimizar el trabajo del profesorado y el aprendizaje de los alumnos -y así hacerles más fácil su período escolar. Sólo midiendo, evaluando y estableciendo métodos de mejora conseguiremos potenciar cada una de las distintas capacidades de los estudiantes para que así cada uno pueda aportar su grano de arena en el contexto de una sociedad en la que cada vez cobra más importancia el trabajo en equipo.