V Asamblea de CONFINES

El pasado día 30 de enero tuve el placer de poder asistir a la V Asamblea organizada por CONFINES cuyo objetivo era conseguir una propuesta para la unificación de criterios en AA.CC. Lo primero de todo, quiero agradecer la invitación de ACTEF, sin la cual no habría podido disfrutar de ese gran día.

El evento en cuestión reunió a más de 20 asociaciones de toda España, lo que me pudo permitir conocer a los representantes de Barcelona y Mallorca, muy involucrados con sus proyectos y con gran entusiasmo por poder cambiar las cosas.

La charla fue dirigida por Javier Tourón, del que ya hablé en esta entrada, quien apoyó y asesoró en todo momento, respondiendo a las preguntas de los asistentes, y ofreciendo una clase magistral sobre cómo debemos entender las AA.CC. A continuación resumiré lo que creo que fueron los puntos claves de la ponencia:

  • Sustituyamos el “y” por el “o”. Para considerar a una persona de AA.CC. no hace falta que tenga todas las capacidades. No son superhéroes.
  • No debemos confundir el potencial, es decir, una posible capacidad, con el rendimiento.
  • El contexto y las circunstancias concretas son imprescindibles en el análisis. No se puede comparar lo incomparable. Javier Tourón insistió en que comparásemos con lógica, por ejemplo, no podemos igualar dos institutos que posean tecnologías diferentes en países muy distintos.
  • La educación se tiene que basar en modelos científicos, o al menos en conceptualizaciones.
  • No nos podemos quedar en que la persona tiene capacidades. Debemos intentar, en la medida de lo posible, convertirlas en competencias (y ahí entra la labor de educadores, padres, madres y profesores).
  • Uno de los puntos más importantes desde mi punto de vista: El desarrollo del talento también debe ponerse en servicio de los demás.
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Las asociaciones que asistieron a la V Asamblea de CONFINES

En todo caso, no debemos olvidar que la inteligencia siempre ha sido un tema difícil de medir, analizar y normalizar debido a que estamos ante un intangible, algo inmaterial. A lo largo de los años hemos pasado de un modelo de inteligencia general a uno basado en el desarrollo, y aún así hoy en día no nos ponemos de acuerdo en cuál es el óptimo a seguir. Lo que sí debemos tener claro es que en este campo la formación continua es imprescindible, y que sin estudios y datos, sólo tendremos una opinión, no un criterio adecuado. Y es que como dijo W. Edwards Deming:

Without data, you are just another person with an opinion

 

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¿Demasiado inteligente para ser feliz?

La semana pasada terminé el libro ¿Demasiado inteligente para ser feliz? de Jeanne Siaud-Facchin, Paidós Ibérica, 2014.
Fue un regalo de cumpleaños que sin duda disfruté, puesto que era un libro que quería leer desde hacía tiempo. Después de haberme acabado “La Maldición de la Inteligencia quise ahondar más en el tema de las altas capacidades y este libro no ha defraudado en ese aspecto -de hecho me ha gustado bastante más que el de Carmen Sanz Chacón.

Al parecer la autora, a pesar de no ser muy conocida en España, es psicóloga e investigadora y una de las mayores expertas en materia de AA.CC en Europa, dándose a conocer con el libro “L’enfant surdoué (El niño superdotado), el cual me consta que de momento no está traducido al español. A lo largo de este relato, Jeanne Siaud nos hace llegar su preocupación por este colectivo muchas veces olvidado, te pone en la piel de los superdotados y te hace partícipe de sus preocupaciones a la hora de evaluarlos y diagnosticarlos. Eso sí, en este caso se centra en el adulto superdotado.

Pros y contras de ¿Demasiado inteligente para ser feliz?

Qué me ha gustado

  • El libro habla desde un punto de vista científico sobre las reacciones, actos y pensamientos de los más capacitados. Conocerás el método WAIS y sus derivados así como aspectos básicos de la neurociencia -muy interesante el apartado que trata sobre las neuronas espejo.
  • Cómo nos hace comprender los miedos y las dificultades que experimentan. “Resulta asombroso, pero es frecuente. Los adultos superdotados pasan a menudo por imbéciles”.
  • Sirve para que aquellos que sospechan que puedan tener altas capacidades se identifiquen y lo vean como algo “normal” dentro de lo diferente. “¿Qué es lo que viene después del diagnóstico?” “¿Y ahora qué hago?”
  • Cómo explica las dificultades que tienen las mujeres con alta capacidad para llevar una vida resuelta y próspera debido a los prejuicios de la sociedad. “El desafío para una mujer superdotada consistirá en abandonar el papel en el que le han encasillado”.
  • La conclusión final en la que Jeanne Siaud desprende humanidad. Hasta ella misma llegó a dudar de la existencia de personas con altas capacidades.

Qué no me ha gustado

  • Hay asuntos en los que me hubiera gustado que profundizara más, como el amor o las parejas de altas capacidades (apenas le dedica 3 páginas). “La alquimia del mismo funciona también para las parejas de superdotados”.
  • Por el contrario, excesiva repetición de asuntos.

Si de verdad os interesa el tema y queréis meteros en este apasionante mundo, unir hilos y explorar, os invito a dejaros atrapar por ¿Demasiado inteligente para ser feliz? Y para acabar, una de las frases que más me llamó la atención de Jeanne Siaud:

¿Cómo pude haber pensado por un instante que la increíble singularidad de esas personalidades no revelaba una realidad clínica demostrada?

El superdotado y el amor

¿Los superdotados pueden encontrar el amor?

Siempre he pensado que cualquier persona puede llegar a enamorarse, pero nunca me había parado a reflexionar sobre el vínculo entre el amor y los superdotados…, hasta que empecé con mi actual pareja. Comenzaron a surgir múltiples dudas y preguntas, y no sólo por las reacciones que él pudiera tener,  además había que añadir mi inexperiencia en este tipo de relaciones.

¿Es más difícil que se enamoren las personas que presentan altas capacidades?

Aunque parezca obvio, los superdotados también tienen novios y novias, también se casan y también tienen hijos. No es difícil que se enamoren, sino que, al igual que les ocurre con el razonamiento, lo hacen de una manera diferente –y precisamente es ahí donde radica la “dificultad”.

Características a tener en cuenta en una relación de pareja con superdotados 
Si hay algo que me ha enseñado el convivir con una persona de alta capacidad es que la paciencia es la mejor de las herramientas.

Anticipación:

El superdotado ante todo desea adelantarse a los acontecimientos y al pensamiento. Cuando te ronde una idea por la cabeza, probablemente él o ella ya sepa qué es lo que tenías en mente, por lo que prepararle una sorpresa se vuelve una tarea realmente compleja.

Autocrítica

La persona de alta capacidad nunca se conforma con lo que hace, siempre puede mejorar y optimizar sus acciones. La perfección se vuelve la mayor de las exigencias, a pesar de que, irónicamente, no la llega a alcanzar.

Comprensión:

Estrechamente relacionado con la hipersensibilidad emocional. El superdotado enamorado no sólo busca que le entiendan, sino que le comprendan como él o ella creen que le tienen que comprender. No basta con oír, necesitan una escucha activa y una considerable empatía por parte de esa pareja con la que tiene un vínculo tan firme. ¡Las emociones que le demuestres serán de vital importancia!

Razón:

No, aunque podamos pensar lo contrario, no todo el mundo presenta esta particularidad. Los superdotados, por su característico hedonismo, siempre procurarán llevar la razón, y es que en el fondo, siempre creen tenerla. ¿Te suenan las discusiones infinitas? Los argumentos fluirán continuamente para que optes por su punto de vista, aún cuando el altercado ya lo hayas dado por finalizado. No podemos olvidar que una discusión para estas personas es como una batalla por la equidad y no hay nada peor para un superdotado que la injusticia. Se frustrarán si creen que la disputa es verdaderamente injusta y tú no lo sabes ver.

 

La maldición de la inteligencia

La semana pasada me compré, por fin, un libro que venía queriendo desde hacía tiempo: La maldición de la inteligencia de Carmen Sanz Chacón. Escrito por esta reconocida psicóloga clínica, especializada en Superdotación y Altas Capacidades, es ante todo, un manual de concienciación para padres, profesores y educadores (y por qué no, para todos aquellos interesados en el tema).

¿Ser inteligente puede ser un problema?

Esta misma pregunta me ha saltado millones de veces. A menudo los más capaces presentan dificultades de relación y se les diagnostican enfermedades y trastornos. Y es que, aunque la inteligencia no es una maldición, sí puede convertirse en un problema. No haré un análisis exhaustivo del libro -me lo acabé en apenas tres días, he de decir que engancha bastante- para así animaros a leerlo, pero sí destacaré ciertos puntos que creo que la autora quería hacer llegar al lector.

  1. Abrirse a los demás. Con frecuencia los superdotados tienden a aislarse, ya sea por timidez, pereza o por la hipersensibilidad emocional que les caracteriza. Debemos ayudarles a no encerrarse en sí mismos y a ver la riqueza de las relaciones sociales. Los demás no son tan aburridos como estas personas pueden llegar a pensar.
  2. Escuchar se convierte en tu gran aliado: es la mejor herramienta de aprendizaje y socialización.
  3. Pedir ayuda cuando se necesita. No hay peor pensamiento que creer que no necesitas a nadie.
  4. Las niñas y las mujeres con altas capacidades suelen mostrar comportamientos distintos a los varones. Partimos de una sociedad en la que se ha venido exigiendo mucho más a las mujeres, y esto también se refleja entre las más capaces.
  5. Los centros especializados en altas capacidades son casi inexistentes. ¿Por qué decimos sí a las escuelas para los menos capaces y no para nuestros alumnos brillantes?

Pros y contras de “La maldición de la inteligencia”.

En ningún caso mi intención es hacer publicidad de este libro, pero sí me parece importante destacar qué es lo que me ha gustado y lo que no, más allá de lo comentado anteriormente.

Qué me ha gustado

  • La facilidad de lectura y el lenguaje adaptado a todos los públicos, sin exceso de tecnicismos.
  • La preocupación de Sanz Chacón por este tema y su capacidad de ponernos en la piel de este colectivo.

Qué no me ha gustado

  • Gran parte de “La maldición de la inteligencia” puede leerse, de una u otra manera, en el propio blog de la autora.
  • Muy relacionado con el punto anterior, echo de menos más especificidad y entrar más aún en la materia. Por ejemplo, se podrían haber contado casos reales de cómo afecta que tu pareja sea superdotada.

¡Os invito a leerlo y que me deis vuestra opinión!

 

 

 

Un trato especial para las altas capacidades

Leyendo diversos artículos y libros que tratan el tema de los niños con altas capacidades, con frecuencia me encuentro ante un debate que viene siendo habitual desde principios del siglo XX y que parecer ser que hoy en día sigue a flor de piel: ¿qué se considera y qué no se considera alta capacidad? ¿Debemos actuar de un modo diferente ante los alumnos que presentan mayor inteligencia? Aunque no exista una respuesta unánime, pudiendo encontrar disparidad de opiniones respecto a este tema y después de haberlo criticado duramente en este post, personalmente me decanto por los criterios seguidos por Javier Tourón.

Este especialista en educación e inteligencia reflexiona sobre diversas cuestiones, como el método de diagnóstico y detección del colectivo de alto rendimiento, así como su posterior “tratamiento” y potenciación de habilidades. Tourón, de una manera acertada, nos plantea la problemática existente en múltiples centros educativos a la hora de tratar a sus alumnos en función del talento que presenten en las materias. ¿Por qué debemos impartir de manera similar las lecciones a niños que presentan un mayor nivel de madurez que el 90% de sus compañeros? Aunque un primer paso para una perfecta educación sería la correcta detección, de la cual hablaré en próximas entradas, un acertado procedimiento e individualización son cruciales para un óptimo desarrollo del alumno.

Detección -> diagnóstico -> individualización -> optimización

Hace unos días yo misma me preguntaba por qué un estudiante debía esperar al resto de su clase para poder así, camuflarse con la media. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme con este post sobre el Talent Search en el que el Dr. Tourón pone un símil muy oportuno para este caso: es absurdo que alguien que salta una barra de 225 cm tenga que esperar a uno que apenas puede saltar una de 100 cm hasta que éste le iguale. Seguimos con el caso de igualar por lo bajo, y no evolucionamos.

Desafortunadamente muchas personas tienden a creer que este intento por individualizar la educación es un acto de egocentrismo por parte del colectivo de alta capacidad que merma la atención del resto de individuos. Nada más lejos de la realidad, la individualización debería enfocarse desde un punto de vista productivo, cuyo objeto no es otro que el de optimizar el trabajo del profesorado y el aprendizaje de los alumnos -y así hacerles más fácil su período escolar. Sólo midiendo, evaluando y estableciendo métodos de mejora conseguiremos potenciar cada una de las distintas capacidades de los estudiantes para que así cada uno pueda aportar su grano de arena en el contexto de una sociedad en la que cada vez cobra más importancia el trabajo en equipo.

¿Tienes alta capacidad? Es tu problema

En muchas ocasiones cuando oímos hablar de “altas capacidades” sólo nos viene a la mente el término superdotación, es decir, aquellas personas cuyo coeficiente intelectual es 130 o superior. Si bien es verdad que en los últimos años se está haciendo una labor de concienciación con el objetivo de diferenciar entre talento, genio, prodigio, superdotado, etc. por parte de distintas instituciones -como en el caso de Baleares este mismo octubre- aún queda mucho camino por recorrer y mucha información que dar y recibir.

Y no estamos en lo peor. Sin ir muchos años atrás, en los años 90, la detección del talento en España era bastante mediocre, incluso en la capital, Madrid. No existían apenas psicólogos expertos en la materia que pudieran captar y comunicar con eficiencia las características de los dotados y mucho menos establecer un método de actuación para poder desarrollar dichas capacidades. Conozco de primera mano distintos centros cuya única acción a realizar eran pruebas con una validez prácticamente nula, puesto que los resultados se pasaban por alto, y si alguien destacaba en alguna materia se le obligaba a esperar al grupo, ya que en palabras de los propios profesores: “sobresalía de la media” y no había que “entorpecer”. Es indignante que a un alumno que claramente destaca, por ejemplo, en matemáticas, se le engañe haciéndole creer que ha hecho las operaciones mal (y así que vaya a su pupitre a revisarlas una y otra vez) con tal de hacerle esperar a que acaben sus compañeros. Lo más triste es que es un caso real.

altas capacidades

Necesitamos más iniciativas que trabajen por y para este colectivo tan olvidado por nuestras instituciones y por un sistema tan poco eficiente y tan poco adaptado a las necesidades reales de cada uno de los alumnos. Los estudiantes más desventajados con frecuencia reciben mayor atención e individualización (parece ser que estamos acostumbrados a ponernos en el lado del más “débil”), aceptándose clases de diversificación, adaptación y repetición como algo habitual, mientras que el avance de curso requiere de complejos trámites administrativos, que en múltiples ocasiones, ni se llega a efectuar.

Es por ello que se agradecen tanto proyectos como el de La rebelión del talento, ARCA o ACTEF, asociaciones que luchan por la normalización, el apoyo y la defensa de las altas capacidades en el contexto de una sociedad con escasa visión e inversión de futuro.

Hipersensibilidad emocional

Podría describir a las personas con altas capacidades de múltiples formas, pero quizás uno de los rasgos que más me llaman la atención, es sin duda, la hipersensibilidad emocional. ¿Quiere decir esto que lloran con cada situación o que se irritan sin sentido? Por supuesto que no. Esta gran sensibilidad puede manifestarse de tantas maneras como individuos existen. Para ilustrarlo mejor, lejos de definiciones de diccionarios -de las que no soy muy entusiasta- contaré lo que me pasó esta misma semana con la persona superdotada de mi entorno, hecho que motivó la entrada de este post.

Nos ponemos en el contexto de una graduación de final de carrera universitaria, un acto en el que acuden familiares, amigos y parejas a apoyar a sus queridos recién licenciados/graduados/diplomados. El ambiente parece propicio a caras de felicidad y orgullo, salpimentado con un cóctel para amenizar la velada. Hasta aquí todo bien. Sin embargo, algo me llama la atención; J. no se ha comprado la americana de su talla y le queda grande, lo que hace que sus mangas lleguen a tal extremo de tapar sus puños. Afortunadamente, nadie se da cuenta de este hecho, pero yo opto por comentárselo en privado a J. Su reacción fue casi de pánico, una mezcla de repulsión y decepción al saber que se había equivocado en la elección del traje después de haber invertido una buena cantidad de dinero. No sólo afirmaba no volver a ponérselo bajo ningún concepto, sino que llegó al extremo de querer desprenderse del mismo en el primer contenedor que encontrara.

¿Cometí el error de comentárselo?

Podemos hacernos una gran cantidad de preguntas a raíz de este incidente, incluso creer que la reacción fue desmesurada -lo adecuado ante un problema es proponer solución, no derrota- pero si estamos ante una persona con alta capacidad, la lógica puede quedar fuera de todo lugar. La hipersensibilidad emocional en este caso, estaría conectada con la perfección, la autoexigencia llevada al límite, la búsqueda del mínimo error. Intentar la excelencia en todos nuestros actos no es algo reprochable, si bien costoso, el problema se presenta cuando estas situaciones perjudican a nuestras relaciones interpersonales. Y es que como dijo Voltaire, en muchas ocasiones:

“Lo Perfecto es enemigo de lo Bueno”

Aunque no lo creáis, la reacción de J. fue una sorpresa para mí, su semblante se volvió triste y casi inmóvil; se veía envuelto en un fracaso del que sólo podía salir librándose de la prenda en cuestión. Llegué a pensar que lo mejor era no volver a decirle nada que pudiera herir esa sensibilidad ya que resaltar los fallos desencadenaría una respuesta similar. Craso error el mío, siempre mejor hablar las cosas, argumentándolas y poniéndose en el lugar del otro. Y más en el tema que nos atañe aquí, y es que como ocurría en la gran película Cisne Negro; el perfeccionismo puede convertirse en una trampa y la autoexigencia puede llegar a quebrarnos.

¿Qué es lo que hice?

A pesar de que, como he explicado anteriormente, en un primer momento me enfadé conmigo misma por habérselo comentado, mi reacción posterior fue totalmente distinta (no tiene por qué ser la más adecuada, pero sí que llegué a la conclusión de que fue lo mejor que pude hacer).

  1. Hablar con tranquilidad. No exigir más de lo que ya se exige ni replicar con violencia.
  2. Explicar qué me había molestado de su reacción y cómo me había afectado.
  3. Buscar soluciones. Ante una situación frustrante es mejor buscar resultados positivos antes que abandonar.
  4. Dejar pasar unas horas para que reflexionara “en frío”.

Al día siguiente su respuesta fue bastante más positiva, proponiendo acciones para arreglar la cuestión que tanto le disgustaba.

Me quedo con la reflexión de Yogi Berra, catcher del equipo de béisbol los Yankees y coach, quien ilustró perfectamente en qué consiste la exigencia:

“If the world were perfect, it would not be”

¿Qué es ser superdotado?

Escuchas las palabras superdotado, superdotación, alta capacidad, alto coeficiente intelectual…Todos estos términos te suenan de haberlos oído en alguna parte y tienes una idea preconcebida de qué pueden significar pero no de qué pueden implicar. No, al menos, hasta el momento en el que te rodeas de alguien que ha sido “diagnosticado” con un CI superior a la media. Pero, ¿qué es ser superdotado?

Dicen que ser superdotado es tener una inteligencia superior a la media, concretamente, dos desviaciones típicas por encima (para los que no sepan mucho de estadística, una desviación típica, en este caso, vendría a ser 15 puntos de CI, así que serían considerados superdotados aquellos con un CI 130+).

Además, la superdotación se caracterizaría por presentar altas capacidades en múltiples materias- digamos que casi en las 9 que define Howard Gardner– lógica, aptitud verbal, capacidad interpersonal…Estaríamos ante unas personas capaces de desenvolverse con facilidad y naturalidad en gran cantidad de entornos. ¿Puede denominarse esto como un privilegio del que sólo puede disfrutar cerca de un 2% de la población? ¿No sería genial que todos fuésemos superdotados? Todas estas preguntas me las hacía -y me las sigo haciendo- cuando empecé a informarme sobre este tema. Quizás no haya una respuesta definida para ellas, pero lo que sí tengo claro es que en ciertas situaciones y con según qué personas, la superdotación no siempre puede ser considerada un “lujo”.

Este blog no pretende indagar sobre los talentos y altas capacidades desde un punto de vista académico, ni tampoco desde la perspectiva de un psicólogo experto en la materia (véase, por ejemplo), ni siquiera ser una guía en la que poder apoyarse. Este blog se basará en las experiencias de una chica que descubrió, descubre y seguirá descubriendo cómo es la convivencia con una persona superdotada.