¿Tienes alta capacidad? Es tu problema

En muchas ocasiones cuando oímos hablar de “altas capacidades” sólo nos viene a la mente el término superdotación, es decir, aquellas personas cuyo coeficiente intelectual es 130 o superior. Si bien es verdad que en los últimos años se está haciendo una labor de concienciación con el objetivo de diferenciar entre talento, genio, prodigio, superdotado, etc. por parte de distintas instituciones -como en el caso de Baleares este mismo octubre- aún queda mucho camino por recorrer y mucha información que dar y recibir.

Y no estamos en lo peor. Sin ir muchos años atrás, en los años 90, la detección del talento en España era bastante mediocre, incluso en la capital, Madrid. No existían apenas psicólogos expertos en la materia que pudieran captar y comunicar con eficiencia las características de los dotados y mucho menos establecer un método de actuación para poder desarrollar dichas capacidades. Conozco de primera mano distintos centros cuya única acción a realizar eran pruebas con una validez prácticamente nula, puesto que los resultados se pasaban por alto, y si alguien destacaba en alguna materia se le obligaba a esperar al grupo, ya que en palabras de los propios profesores: “sobresalía de la media” y no había que “entorpecer”. Es indignante que a un alumno que claramente destaca, por ejemplo, en matemáticas, se le engañe haciéndole creer que ha hecho las operaciones mal (y así que vaya a su pupitre a revisarlas una y otra vez) con tal de hacerle esperar a que acaben sus compañeros. Lo más triste es que es un caso real.

altas capacidades

Necesitamos más iniciativas que trabajen por y para este colectivo tan olvidado por nuestras instituciones y por un sistema tan poco eficiente y tan poco adaptado a las necesidades reales de cada uno de los alumnos. Los estudiantes más desventajados con frecuencia reciben mayor atención e individualización (parece ser que estamos acostumbrados a ponernos en el lado del más “débil”), aceptándose clases de diversificación, adaptación y repetición como algo habitual, mientras que el avance de curso requiere de complejos trámites administrativos, que en múltiples ocasiones, ni se llega a efectuar.

Es por ello que se agradecen tanto proyectos como el de La rebelión del talento, ARCA o ACTEF, asociaciones que luchan por la normalización, el apoyo y la defensa de las altas capacidades en el contexto de una sociedad con escasa visión e inversión de futuro.

¿Qué es ser superdotado?

Escuchas las palabras superdotado, superdotación, alta capacidad, alto coeficiente intelectual…Todos estos términos te suenan de haberlos oído en alguna parte y tienes una idea preconcebida de qué pueden significar pero no de qué pueden implicar. No, al menos, hasta el momento en el que te rodeas de alguien que ha sido “diagnosticado” con un CI superior a la media. Pero, ¿qué es ser superdotado?

Dicen que ser superdotado es tener una inteligencia superior a la media, concretamente, dos desviaciones típicas por encima (para los que no sepan mucho de estadística, una desviación típica, en este caso, vendría a ser 15 puntos de CI, así que serían considerados superdotados aquellos con un CI 130+).

Además, la superdotación se caracterizaría por presentar altas capacidades en múltiples materias- digamos que casi en las 9 que define Howard Gardner– lógica, aptitud verbal, capacidad interpersonal…Estaríamos ante unas personas capaces de desenvolverse con facilidad y naturalidad en gran cantidad de entornos. ¿Puede denominarse esto como un privilegio del que sólo puede disfrutar cerca de un 2% de la población? ¿No sería genial que todos fuésemos superdotados? Todas estas preguntas me las hacía -y me las sigo haciendo- cuando empecé a informarme sobre este tema. Quizás no haya una respuesta definida para ellas, pero lo que sí tengo claro es que en ciertas situaciones y con según qué personas, la superdotación no siempre puede ser considerada un “lujo”.

Este blog no pretende indagar sobre los talentos y altas capacidades desde un punto de vista académico, ni tampoco desde la perspectiva de un psicólogo experto en la materia (véase, por ejemplo), ni siquiera ser una guía en la que poder apoyarse. Este blog se basará en las experiencias de una chica que descubrió, descubre y seguirá descubriendo cómo es la convivencia con una persona superdotada.