El superdotado y el amor

¿Los superdotados pueden encontrar el amor?

Siempre he pensado que cualquier persona puede llegar a enamorarse, pero nunca me había parado a reflexionar sobre el vínculo entre el amor y los superdotados…, hasta que empecé con mi actual pareja. Comenzaron a surgir múltiples dudas y preguntas, y no sólo por las reacciones que él pudiera tener,  además había que añadir mi inexperiencia en este tipo de relaciones.

¿Es más difícil que se enamoren las personas que presentan altas capacidades?

Aunque parezca obvio, los superdotados también tienen novios y novias, también se casan y también tienen hijos. No es difícil que se enamoren, sino que, al igual que les ocurre con el razonamiento, lo hacen de una manera diferente –y precisamente es ahí donde radica la “dificultad”.

Características a tener en cuenta en una relación de pareja con superdotados 
Si hay algo que me ha enseñado el convivir con una persona de alta capacidad es que la paciencia es la mejor de las herramientas.

Anticipación:

El superdotado ante todo desea adelantarse a los acontecimientos y al pensamiento. Cuando te ronde una idea por la cabeza, probablemente él o ella ya sepa qué es lo que tenías en mente, por lo que prepararle una sorpresa se vuelve una tarea realmente compleja.

Autocrítica

La persona de alta capacidad nunca se conforma con lo que hace, siempre puede mejorar y optimizar sus acciones. La perfección se vuelve la mayor de las exigencias, a pesar de que, irónicamente, no la llega a alcanzar.

Comprensión:

Estrechamente relacionado con la hipersensibilidad emocional. El superdotado enamorado no sólo busca que le entiendan, sino que le comprendan como él o ella creen que le tienen que comprender. No basta con oír, necesitan una escucha activa y una considerable empatía por parte de esa pareja con la que tiene un vínculo tan firme. ¡Las emociones que le demuestres serán de vital importancia!

Razón:

No, aunque podamos pensar lo contrario, no todo el mundo presenta esta particularidad. Los superdotados, por su característico hedonismo, siempre procurarán llevar la razón, y es que en el fondo, siempre creen tenerla. ¿Te suenan las discusiones infinitas? Los argumentos fluirán continuamente para que optes por su punto de vista, aún cuando el altercado ya lo hayas dado por finalizado. No podemos olvidar que una discusión para estas personas es como una batalla por la equidad y no hay nada peor para un superdotado que la injusticia. Se frustrarán si creen que la disputa es verdaderamente injusta y tú no lo sabes ver.

 

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Hipersensibilidad emocional

Podría describir a las personas con altas capacidades de múltiples formas, pero quizás uno de los rasgos que más me llaman la atención, es sin duda, la hipersensibilidad emocional. ¿Quiere decir esto que lloran con cada situación o que se irritan sin sentido? Por supuesto que no. Esta gran sensibilidad puede manifestarse de tantas maneras como individuos existen. Para ilustrarlo mejor, lejos de definiciones de diccionarios -de las que no soy muy entusiasta- contaré lo que me pasó esta misma semana con la persona superdotada de mi entorno, hecho que motivó la entrada de este post.

Nos ponemos en el contexto de una graduación de final de carrera universitaria, un acto en el que acuden familiares, amigos y parejas a apoyar a sus queridos recién licenciados/graduados/diplomados. El ambiente parece propicio a caras de felicidad y orgullo, salpimentado con un cóctel para amenizar la velada. Hasta aquí todo bien. Sin embargo, algo me llama la atención; J. no se ha comprado la americana de su talla y le queda grande, lo que hace que sus mangas lleguen a tal extremo de tapar sus puños. Afortunadamente, nadie se da cuenta de este hecho, pero yo opto por comentárselo en privado a J. Su reacción fue casi de pánico, una mezcla de repulsión y decepción al saber que se había equivocado en la elección del traje después de haber invertido una buena cantidad de dinero. No sólo afirmaba no volver a ponérselo bajo ningún concepto, sino que llegó al extremo de querer desprenderse del mismo en el primer contenedor que encontrara.

¿Cometí el error de comentárselo?

Podemos hacernos una gran cantidad de preguntas a raíz de este incidente, incluso creer que la reacción fue desmesurada -lo adecuado ante un problema es proponer solución, no derrota- pero si estamos ante una persona con alta capacidad, la lógica puede quedar fuera de todo lugar. La hipersensibilidad emocional en este caso, estaría conectada con la perfección, la autoexigencia llevada al límite, la búsqueda del mínimo error. Intentar la excelencia en todos nuestros actos no es algo reprochable, si bien costoso, el problema se presenta cuando estas situaciones perjudican a nuestras relaciones interpersonales. Y es que como dijo Voltaire, en muchas ocasiones:

“Lo Perfecto es enemigo de lo Bueno”

Aunque no lo creáis, la reacción de J. fue una sorpresa para mí, su semblante se volvió triste y casi inmóvil; se veía envuelto en un fracaso del que sólo podía salir librándose de la prenda en cuestión. Llegué a pensar que lo mejor era no volver a decirle nada que pudiera herir esa sensibilidad ya que resaltar los fallos desencadenaría una respuesta similar. Craso error el mío, siempre mejor hablar las cosas, argumentándolas y poniéndose en el lugar del otro. Y más en el tema que nos atañe aquí, y es que como ocurría en la gran película Cisne Negro; el perfeccionismo puede convertirse en una trampa y la autoexigencia puede llegar a quebrarnos.

¿Qué es lo que hice?

A pesar de que, como he explicado anteriormente, en un primer momento me enfadé conmigo misma por habérselo comentado, mi reacción posterior fue totalmente distinta (no tiene por qué ser la más adecuada, pero sí que llegué a la conclusión de que fue lo mejor que pude hacer).

  1. Hablar con tranquilidad. No exigir más de lo que ya se exige ni replicar con violencia.
  2. Explicar qué me había molestado de su reacción y cómo me había afectado.
  3. Buscar soluciones. Ante una situación frustrante es mejor buscar resultados positivos antes que abandonar.
  4. Dejar pasar unas horas para que reflexionara “en frío”.

Al día siguiente su respuesta fue bastante más positiva, proponiendo acciones para arreglar la cuestión que tanto le disgustaba.

Me quedo con la reflexión de Yogi Berra, catcher del equipo de béisbol los Yankees y coach, quien ilustró perfectamente en qué consiste la exigencia:

“If the world were perfect, it would not be”